
Finalmente Vicea coronó a su emperador.
En la antigua catedral de San Vicente-hoy convertida en museo-, los ciudadanos viceanos recibieron al monarca, que llego a las 11:00 en un coche de caballos escoltado por la guardia imperial. la multitud que lo esperaba lo aclamó emocionada.
Dentro de la catedral, lo esperaban representantes de varias naciones, que servirían de testigos de tan solemne momento. Allí, Beltrán I prometió respetar la Constitucion, ante la emocionada audiencia. Para sellar el compromiso del emperador con su pueblo, el Presidente del concejo de vicea le advirtió: "Majestad recordad que el pueblo os ha dado el poder de guiarlo y que si no estais a la altura puede reclamaroslo".
En su discurso, el emperador recordó a sus antecesores, Vicente Jose I y Balduino I, señalándo que "Es mi proyecto continuar las lineas generales de ellos, apoyando la legalidad micronacional y la paz, manteniendo las alianzas que nos unen a prestigiosas micronaciones y tratando de resolver, siempre de forma justa, malentendidos".
Luego de la Ceremonia, Beltrán abandonó el lugar entre vítores, convertido ya oficialmente en el nuevo emperador Beltrán I de Vicea.
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