Ésta vez Juan Ibáñez se pasó de la raya. El conocido humorista e imitador, confirmado para el espectáculo de la noche inaugural del festival de la canción de Napardo 2010, produjo con su actuación en el estelar es hora de improvisar, del canal naparditano PosdataTV, la molestia de la familia real.
El humorista, famoso por sus excelentes imitaciones, acostumbra reírse de algún famoso todos los lunes, en el programa que conduce Axel Casanova. Ésta vez su víctima fue el Príncipe de Santa Marta, en una rutina que rompió todos los límites del respeto.
Durante la entrevista que supuestamente Casanova le hacía al Príncipe, Ibáñez hizo parecer al heredero como un joven despreocupado e ignorante, que sentía asco por la gente común y que constantemente llamaba por teléfono a su secretario personal, el infante Rodrigo Bool-Ciârd, para que le dijese qué contestar. Además, el personaje de Ibáñez le coqueteaba descaradamente a Casanova, parodiando la supuesta ambigüedad del heredero, y cada vez que se le preguntaba por su padre, sacaba de su bolsillo el libro “la biografía de un rey”, haciendo alusión a la supuesta relación de distancia entre el príncipe y el rey Alfonso Enrique.
Hasta ahí, la rutina no escapaba a lo que hace normalmente Ibáñez, pero luego el personaje aseguró que, como sorpresa para el público, presentaría el video que enviaría al Senado como proyecto de nuevo himno nacional. El video lo mostraba tomando sol junto a una piscina, mientras un hombre le masajeaba la espalda y una mujer los pies, aspirando cocaína e ingiriendo barbitúricos, el príncipe le cambiaba la letra a la música de nuestro himno, con versos ofensivos para el rey, algunas autoridades y la sociedad en su conjunto.
Como respuesta a la rutina, el palacio del trébol decidió descartar la presencia de los miembros de la familia real en el festival de Napardo, que todos los años causa una enorme atracción entre los televidentes. Las razones, según dijo el infante Bool-Ciârd, es que la familia aprovechará de pasar unos días en su palacio de Cuadras de Recreo, pero lo cierto es que la organización del evento ya tenía reservados asientos en primera fila para los distintos miembros de la familia, y uno en especial para el príncipe, que acostumbra asistir todos los días que dura el festival, y ya había confirmado su presencia en el mismo.
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